jueves, 4 de noviembre de 2010

UN LUJO AL ALCANCE DE POCOS

                                                                            "La Cabaña Pasiega"                                                                                            Los inicios de la cabaña pasiega se remontan a la Edad Media, donde el sistema pastoril era extensivo, sin cercados. Se realizaba mediante pastores que enverengaban en los montes construyendo chozas y cabañas, que según Lastra Villa (1992), eran de planta rectangular con paredes de piedra armada a canto seco y cubierta sobre entramado de madera a dos aguas y entrada en muro corto bajo caballete.
Existe un gran número de cabañas debido principalmente al fenómeno de la trashumancia. El hecho de que los pasiegos se trasladaran con el ganado de un lugar a otro según la estación, hacía que cada familia tuviera más de una cabaña. A la par, y como consecuencia del éxito del sistema pastoril de trashumancia, se produce un incremento demográfico. A finales del XIX y principios del siglo XX se produce un cambio en la ganadería pasiega: la sustitución de la vaca autóctona pasiega por la “pinta” holandesa de mayor tamaño, de más alzada y longitud, lo cual repercutirá en la cabaña pasiega, que tendrá que adecuar los espacios internos a esta explotación: los pesebres se ensanchan y las puertas de la cuadra ganan en altura y anchura.
Fue en la década de los sesenta cuando el sistema pastoril pasiego entra en crisis, surgiendo de esta manera nuevas tendencias constructivas. Los ganaderos se especializan en el vacuno holandés, lo que determina la adecuación de los espacios internos para esta explotación.
Durante esta década hasta nuestros días, se produce un continuo abandono de las brenizas, abandonando la práctica de la muda, por lo que se tiende a convertir la vividora en vivienda habitual, aumentando y multiplicando los espacios habitables. Aumentan el número de habitaciones, las cocinas se hacen más cómodas. Aparecen los aseos usando para ello un cobertizo añadido ocupando un espacio en la balconada. Se abren ventanales para aumentar la luminosidad interior.
Debida a la adecuación de la explotación ganadera a las modernas necesidades, se realizan arreglos, ampliaciones y obras en las viviendas y cabañas. Se utilizan nuevos materiales como el ladrillo, teja curva, piezas de hormigón... ya que estos son mucho más económicos que los materiales tradicionales.


http://www.casaspasiegas.com/la_cabana_pasiega.html










Cabañas de buena mampostería, más bien sillarejo, armadas con barro, planta en torno a los 10 m de longitud por 6,50 de anchura, puertas angostas y rasgadas, pocos y diminutos ventanos y fachadas en muro corto perpendicular al caballete de la techumbre.
En general el acceso es directo por el terrazo, o con algún escalón de piedra, y las puertas se encuentran contrapuestas en la fachada. Los vanos de acceso se logran por la colocación alterna de agujas y tranqueros, y los dinteles son muy regulares mientras las soleras tienden a ser losas poco trabajadas.
En algún caso los vanos de acceso defienden los marcos de las puertas de madera con un débil esconzado. Utilizándose el barro en poca cantidad, y elaborado únicamente con tierra y agua.
En ciertas ocasiones el barro es mejor calidad, con algo de cal añadida. Las trabas pueden aparecer resaltantes al exterior y labradas, lo mismo que una solera que se coloca sobresaliente para apoyar en la delantera la viga mayor del caballete del tejado.
Otras diferencias son la labor de puntero reducida al sillarejo de esquinales y vanos, el esconzado de las jambas es norma general y la presencia de posaderas en la fachada del muro corto, orientado de espaldas a los malos vientos del regañón y cierzo.
Los rasgos comunes de las cabañas de brenas son, en general, sus reducidas dimensiones, las fachadas en el muro corto con acceso directo al payo por el terrazo, o con algún tipo de escalera exterior, y puertas rasgadas y vanos de reducidos tamaños. En ocasiones, cuando la piedra lo permite, existe una tendencia a armar con sillarejo. Es corriente que el edificio posea doble muro, a canto seco, en la trasera o en la gatera y hueco de saneamiento contra la pendiente.
Otra tipología son edificios de dos suelos, de mampostería armada con barro, fachadas con patín y huecos de saneamiento con cuvío bajo el acceso al payo. Alguna fachada en muro largo paralelo al caballete del tejado, debido a que son cabañas adosadas por el hastial. De interés son los vasares u hornacinas internas en los muros.
Singulares cabañas son constituidas por mampostería con barro, fachada en muro corto con escalera exterior y patín, posadera y con un poste con sustentación sobre peana. Las jambas de las puertas inician el esconzado de reducidas dimensiones.
Finalmente, en el cumbre se colocan las lastras horizontales que cubran ampliamente el hueco y las juntas sobre el caballete, las que es preciso apoyar sobre calces, lateralmente. No es corriente la colocación de losas como enrabaderos, para así conseguir mayor vuelo y separación del gotereal, sino que generalmente se calzan las losas del alero por debajo para que apoye en la gatera.










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